viernes, 22 de mayo de 2015

Cada mañana.

Cada mañana te encuentro,
cada mañana
con tu belleza de niña
cara lavada.

Orgulloso va tu abuelo
que te custodia
protegiendo tu inocencia
de quien las roba.

Cada mañana saluda
del bar el dueño
vigila a los transeúntes
vela sus sueños.

Cada mañana me cruzo
a una belleza
que pasa los cincuenta
y me despereza.

Mirada de experiencia
pero aun coqueta
su sonrisa una ciencia
de la entereza.

Cada mañana me cruzo
la misma gente:
Son muchos los que pasan
alegremente.

Una señora nos mira
tras su ventana
vigila nuestros pasos
cada mañana.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ladrillera.

La hija del dramaturgo
lleva sombrero
de colores en verano
y de lana en el invierno.

En una silla de ruedas
la hija del operario
vigila a los transeúntes
y saluda al vecindario.

En la plaza hay dos gitanos
ofreciendo caracoles
a dos cincuenta, señora,
no los encuentra mejores.

Dos caballeros ancianos
discuten de procesiones
que mejor las de la Isla,
las de Sevilla mejores.

Seis niños y una pelota,
dos triciclos, carrilanas...
entre gritos y bullicios
va pasando la mañana.

La hija del dramaturgo
lleva sombrero
hoy lo lleva de lunares,
hoy el día está perfecto.

miércoles, 15 de abril de 2015

De males

Para que quede en el árbol
la fruta sana
levantes soplan.
Para que aguanten los fuertes
allá en  el Norte
la lluvia moja.
Para que sólo las pieles
que resistan no se quemen
el sol aploma.
Para que sólo el valiente
conozca el triunfo en la vida
la muerte asoma.

sábado, 11 de abril de 2015

Entre Córdoba y Madrid.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas 
nevadas de blanca jara;
en primavera las rosas,
colorean sus espinas.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
perfumadas de lavanda,
de cipreses y palmeras,
y de olivos y de viñas.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
pintadas de azul y malva,
verde trigo y amapolas,
verdes colinas de vida.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
en las que pinos escalan ,
por dehesas y praderas,
y hay polvorientas encinas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Pasión.

Traté de ser sereno, y aun lo intento,
pero Dios quiso hacerme apasionado;
por eso controlarme yo quisiera
y solo me lo impido y me lo niego.

Que de ser, disfrutar, hacer amigos,
pelearse, soñar, amar, ser bueno...
sin pararme a pesar las consecuencias
por mi afán de vivir intensamente
he caído más veces que los otros.

Y como siempre al cabo me levanto;
puede ser que la parte que más brille
de todo mi edificio no sea otra
que salir desde el fondo del pantano
y jamás dar ni un paso por perdido.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Exhorto.

Sé que en mi mente hay un verso
guardado desde hace tiempo.
Sé que no es un mal poema
y tampoco sé si es bueno.
Tiene que ver con los versos,
con la poesía misma,
pero también con los llantos,
el amor o con las risas.
 
Llevo en mi pecho un orgullo
casi intacto, sin mancilla,
y es que escribo poesía
sin querer fama ni brillo;
yo no busco que el dinero
desborde por mi ventana,
pero sí que al menos uno
de los versos de mi pluma
perduren hasta un mañana
aun envuelto entre las brumas.
 
Porque no hay sin vanidad
quien escriba en consonante:
Todos queremos un premio
por desplegar nuestras artes,
y pecamos de inmodestia
cuando ante un bello soneto
nos decimos "no es tan bueno,
yo los he ecrito mejores"
ignorando que de horrores
de ripios y pareados
han nacido mil hogueras
y se han limpiado fogones.
 
Porque esto es así: No puedes
pretender que sin esfuerzo
describas en veinte versos
lo que en mil años se ha hecho.
Te sientas en Compostela
y decides orgulloso
que anotando a vuelapluma 
vas a describir la piedra
con su alma y con su esencia...
y despues vienen los llantos
porque la piedras es eterna
y se han dicho tantas cosas
y verdades sobre ella
que para glosar su historia
sin que el verso desmerezca
necesitas mucho tiempo,
mucho tiempo y mucha ciencia.
 
Y por eso estoy seguro:
Sé que en mi mente hay un verso
y sé que aun está llegando,
sólo espero que sea bueno.

jueves, 12 de febrero de 2015

Catorce años

El agua de la ducha reconforta
una fría mañana donostiarra.
No me deja escuchar, pero parece
que se escucha un lamento, como un llanto,
que acallan el fragor que me despierta.

Con sólo una toalla me dirijo
al ínfimo despacho que es mi cuarto;
las miradas me siguen y los ojos
llorosos de una pobre limpiadora
me anticipan la nueva aterradora.

-"Han matado a Ramón".
"-¿Qué está pasando?
He quedado con el, una receta..."
incrédulo, embobado, como absorto,
me enfrento a una verdad tan cruel y enferma:
-"Han volado su coche, fue la ETA."

Me visto como puedo, como algo
y atiendo unas llamadas de la prensa;
-Tenemos que ir al barrio con la viuda.
Asiento y me dirijo hacia el cadalso:
Su cuerpo está esparcido
y hasta un cuarto
han llegado los restos de su brazo.

El cadáver se mezcla con los restos,
amasijo de hierros retorcidos,
de esa vieja chatarra que tenía
que con puntualidad lo transportaba
al trabajo a las seis todos los días.

Y esa tumba que fue ese coche blanco,
lo fue por ser puntual: De madrugada
se subía en el coche como siempre,
en el mismo lugar, la misma hora;
y el cobarde que puso ese artefacto
que destrozó a mi amigo en mil pedazos
lo debió de ver claro, la alimaña,
y ese tipo flacucho y malasangre,
que siempre discutía a todo el mundo,
escéptico y gruñón y buena cosa
se convirtió en mi alma en un recuerdo
que ahora se difumina en mi memoria.

Ya no vas a enseñarme esa receta,
ya no vas a comprarme esas alubias,
no vamos a fumar entre fogones
y no compartiremos desayuno.

Hace catorce años ya de aquello,
y nada se ha arreglado desde entonces;
nunca se investigó tu asesinato,
daños colaterales, lo llamaron.

Y quieren convencernos, malnacidos
de que no pasa nada, que ya es hora
de que reconozcamos que fue duro
también para el verdugo, los muy asnos.

Pero yo sé que no, que por mil años
que viva yo jamás podré olvidarlo
no sé si perdonar será posible
no sé si un día acabará esta guerra,
no se si volverá la valentía
y se alzará la voz contra la pena,
pero sé que cuando te quitan algo
que tú tienes, y quieres y que aprecias
no piensas que jamás llegará el día
en que querrás cerrar algunas puertas.

Descansa donde estés, amigo mío;
yo ahora estoy ya lejos de esa tierra,
de esa calle difusa en mi cabeza
de ese olor que regresa eternamente.
Hay veces que el recuerdo se diluye,
hay veces que regresa con más fuerza,
y hay veces que te veo en las noticias
o en la red, o en listados de tragedias.

Pero no será en vano, no lo temas:
Un día ganaremos los valientes,
los decentes y honestos que pensamos
que matar escondido es vergonzoso
que abusar es dejar de ser humano
y que Dios ha de estar de nuestra parte
pues tratamos al mundo como hermanos.