lunes, 15 de junio de 2015

A mi tierra

A mi tierra le debo
mi carácter incierto,
cierta melancolía
y un espíritu abierto.
Por culpa de mi tierra
el cinismo me pide
ante buenas noticias
que siempre desconfíe.

A mi tierra le debo
un amor por la costa
por el musgo y la piedra
que a mi ser reconforta.
Si critico a las nubes
cuando sueltan sus gotas
sólo es para añorarlas
cuando el calor me agota.

A mi tierra le debo
mi familia y mi gente
tratar de ser honrado
y querer ser decente.
Sus hombres esforzados
han seguido el camino
de algún sabio ilustrado
que ya hace siglos vino.

A mi tierra le debo
mi pasión por el vino:
cuando no había mujeres
era un gran lenitivo.
Los que hicieron los muros
y tallaron sus rocas
cambiaron sus efluvios
por besar una boca.

A mi tierra le debo
gran parte de mí mismo,
si no sería un ingenuo
al borde de un abismo.
Porque aquí desconfíamos
de promesas futuras:
nuestra historia demuestra
que las cosas son duras.

A mi tierra le debo;
a mi tierra me debo
cada vez que me mojo
cada vez que me bebo
el fruto de la tierra
y escucho una rondalla
guardado de la lluvia,
esa que nunca calla.

Publicado en Lluvia fina el 27 de Septiembre de 2013

domingo, 14 de junio de 2015

Culpable.

No tengo ganas,
no siento ganas;
tal vez no necesite tener ganas.

Hoy me solazo en el hastío
de un viento que recorre mis entrañas
como un heraldo de tristeza.

Hace tiempo que no siento una alegría
que no venga del tiempo que ha pasado.

Traiciones declaradas,
insidias,
olvidos voluntarios,
ignominia.

¿Por qué cumplo condena de ostracismo?
¿Qué día deje de ser querido?
¿Qué parte es culpa mía o culpa de otros?

(no dejo de sentir que es mejor no conocerme,
pues luzco más por fuera que por dentro).

Y anhelando la lluvia y la tormenta,
el fuego sobre el mar,
olor a tierra
escapar de la sal y de la guerra...

perfecciono rutinas semanales
sólo rotas por leyes estatales.

¡Qué pena ya no ser el que ha crecido!

¡Que pena ser tan soso y aburrido!

viernes, 22 de mayo de 2015

Cada mañana.

Cada mañana te encuentro,
cada mañana
con tu belleza de niña
cara lavada.

Orgulloso va tu abuelo
que te custodia
protegiendo tu inocencia
de quien las roba.

Cada mañana saluda
del bar el dueño
vigila a los transeúntes
vela sus sueños.

Cada mañana me cruzo
a una belleza
que pasa los cincuenta
y me despereza.

Mirada de experiencia
pero aun coqueta
su sonrisa una ciencia
de la entereza.

Cada mañana me cruzo
la misma gente:
Son muchos los que pasan
alegremente.

Una señora nos mira
tras su ventana
vigila nuestros pasos
cada mañana.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ladrillera.

La hija del dramaturgo
lleva sombrero
de colores en verano
y de lana en el invierno.

En una silla de ruedas
la hija del operario
vigila a los transeúntes
y saluda al vecindario.

En la plaza hay dos gitanos
ofreciendo caracoles
a dos cincuenta, señora,
no los encuentra mejores.

Dos caballeros ancianos
discuten de procesiones
que mejor las de la Isla,
las de Sevilla mejores.

Seis niños y una pelota,
dos triciclos, carrilanas...
entre gritos y bullicios
va pasando la mañana.

La hija del dramaturgo
lleva sombrero
hoy lo lleva de lunares,
hoy el día está perfecto.

miércoles, 15 de abril de 2015

De males

Para que quede en el árbol
la fruta sana
levantes soplan.
Para que aguanten los fuertes
allá en  el Norte
la lluvia moja.
Para que sólo las pieles
que resistan no se quemen
el sol aploma.
Para que sólo el valiente
conozca el triunfo en la vida
la muerte asoma.

sábado, 11 de abril de 2015

Entre Córdoba y Madrid.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas 
nevadas de blanca jara;
en primavera las rosas,
colorean sus espinas.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
perfumadas de lavanda,
de cipreses y palmeras,
y de olivos y de viñas.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
pintadas de azul y malva,
verde trigo y amapolas,
verdes colinas de vida.

Entre Córdoba y Madrid hay mil colinas
en las que pinos escalan ,
por dehesas y praderas,
y hay polvorientas encinas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Pasión.

Traté de ser sereno, y aun lo intento,
pero Dios quiso hacerme apasionado;
por eso controlarme yo quisiera
y solo me lo impido y me lo niego.

Que de ser, disfrutar, hacer amigos,
pelearse, soñar, amar, ser bueno...
sin pararme a pesar las consecuencias
por mi afán de vivir intensamente
he caído más veces que los otros.

Y como siempre al cabo me levanto;
puede ser que la parte que más brille
de todo mi edificio no sea otra
que salir desde el fondo del pantano
y jamás dar ni un paso por perdido.