sábado, 19 de diciembre de 2015

Zambombá.

Un acorde resuena
y el soleado mediodía
despierta con una caja
que da ritmo al villancico.


Zambombá,
de sonrisas y niños anhelantes,
de turrones, de berza y pescaíto;
el Norte me reclama
y mi particular tierra de invierno
gime lejos de mí.



Llevo la espada,
aquella que me dieron como prenda.
Yo no puedo elegir
pues ya he elegido:


Ahora ya soy quien soy,
azul por dentro,
como es azul la tela de mi prenda.



Ya no puedo volver
pues será otro
distinto al que se fue...

melancolía
                                                              
                                                                 qué extraña suena ahora;


yo sigo oliendo el musgo
y aun escucho
la canción sempiterna de la lluvia.



No sé si volveré
no sé si es tarde
no se si sera nunca, u otro ahora.



Resuena una guitarra un poco mora
empieza un villancico
ya me he ido
no se si volveré,
si mi camino
llevará a septentrión
o hasta el olvido.

sábado, 12 de diciembre de 2015

La rama cortada

Me pides recordar un mediodía
de un tardío verano o pronto otoño
una tarde de luz y de desgracia
en una encorsetada y fija  forma.

No recuerdo a Mariano en cuatro versos
ni en catorce ni en mil
pues lo recuerdo
de un modo entre informal y divertido
recuerdo que horas antes en Amboage
le reñí porque no había estado en casa
y creo que es el único de todos
que no me ha visitado hasta la fecha.

Cuando suena el teléfono me muero
y nace otra persona más serena;
se paran tantas vidas al instante
que nació un árbol nuevo
de la rama cortada abruptamente.

Ahora como si esquejes replantados
han nacido otros árboles frondosos
no todos te recuerdan, tío Mariano
pero todos sabemos que eras bueno,
que tus hijos lo son y que tu santa,
aunque de nombre incierto y algo falso,
son reflejo de un ser maravilloso,
de un buen hijo, buen padre y buen hermano
algo torpe y feliz que con sus hechos
nos legó un impagable testamento
que es tener un ejemplo permanente
y una ausencia feliz
una vanguardia
un faro en este mundo tan difícil
un santo allá en el Cielo, y en la mente
un ser maravilloso, irrepetible
un recuerdo feliz
de un mundo sano
de abrazos, de ternura y de sonrisas
y de un suspiro breve, de una prisa
por vivir y cumplir con lo ordenado.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ladrón

Cuando invitas a un amigo
con dinero de la empresa;
 
Cuando usas los papeles
el teléfono, la mesa,
y sostienes que es que es gratis
no puedes tener perdón:
Sólo eres un ladrón.
 
Cuando dices "no es de nadie" o "esto es gratis
y confundes lo que es público
con lo que sería un hayazgo
en el fondo tu conciencia necesita del perdón;
solo eres una cosa:
 
Un ladrón.
 
Un ladrón que aprovecha los impuestos
que no paga porque otros pagarán;
un ladrón que repite una salmodia
en primera persona del plural.
 
Un ladrón
 
un ladrón
 
un ladrón
 
Una estafa sin condena ni perdón
que pretende convencernos
de que es que en negro es mejor,
que mejor no declararlo, por favor.
 
Y después aullarás amargamente,
y en el bar negarás la mayor:
¡Que desastre de servicio,
que pocos médicos hay,
ni dan folios en el cole
y cobran la luz del sol.
 
Pero luego a tu primo recomiendas
y buscas la mejor colocación
sin saber ni la "o" con un canuto...
 
Un ladrón
 
un ladrón
 
 
un ladrón.

lunes, 2 de noviembre de 2015

En el día de Difuntos.

No voy a hablar de modas,
de lo que se hace ahora,
porque nada en el mundo
ocupa un algo lleno.

Hubo un tiempo atrás en que el Tenorio
ocupaba las tablas cuando vísperas;
moría doña Inés y emocionaba,
daba miedo y hacía que pensaras
en lo que ha de venir en el futuro.

Hubo una época de huesos de santo,
de buñuelos, visita a cementerios,
de flores y recuerdos, de frases recogidas
al calor de algún fuego.

Hubo un mundo de abuelos
con fotos de luto con su franja negra;
hubo un tiempo de respeto y temor,
y ya se ha ido.

¿Acto de contrición? ¿Penas eternas?
¿Tener la incertidumbre si las ánimas
descansan o si penan?

Cambiamos las costumbres,
o más bien las dejamos,
y llegaron de lejos otras fiestas
que no quieren saber -creer- la muerte,
por eso incineramos y esparcimos:
¿Quién quiere visitar un camposanto?
¿Quién quiere recordar o ser consciente
del paso temporal que nos espera?
¿Quién quiere recordar
lo que hay ahí fuera?

¿Quién sabe si ese tiempo del que escribo
no volverá jamás?
Los tiempos idos,
suelen ser reticentes al regreso.
Pienso, por eso
que tal vez sea mejor un tiempo nuevo;
un tiempo sin tenorios ni buñuelos,
sin flores, cementerios, sin abuelos...

Y el tiempo llegará, yo no sé cuando,
y puesto en el tapete lo que fuimos
tendremos que decir: Fueron los otros,
trayendo tradiciones irlandesas
de allende los océanos,
sin querer ser conscientes que lo nuestro
solo es propio deber, no de foráneos,
y que nunca entrarían mascaritas
si no hubiéramos cambiado a un ser extraño.

Levántate,a tus hijos cuenta todo:
Un día has de morir, no será tarde
y no has de tener miedo, prepararte
es tu única labor y cuando llegue
en tu zurrón el peso de la vida,
con penas, con tristeza, con pesares...
pero también feliz, y al fin vivida.

viernes, 23 de octubre de 2015

Hogar

Una media en el suelo
y otra prenda, arrugada
dan cuenta de la vida que transcurre
en la alcoba que reina entre los muros
de una casa con vida,
con los suyos.


Un juguete tirado
una pared pintada por la mano
inocente de un niño que no sabe.

La alegría del ruido
y el silencio...

después del Padrenuestro.


No me gusta, no quiero, siempre verlo
estudia, no te esfuerzas
quiero de eso
¿Por qué ella de primera...?


Un día te despiertas y han crecido
la carne ya no es tersa y ese ruido
se ha apagado
y no hay nada
y hay un eco
que puede verse sólo interrumpido
por que vuelvan los niños y el sonido
del amor de un hogar.

Hoy he tenido
un sueño de futuro que adelanta
lo que está por venir
y que levanta
añoranzas futuras aun inciertas:
¿Cómo será mi hogar cuando desiertas
las estancias devuelvan las pisadas
y escuche a los vecinos más que a ella?


¿Faltarás algún día? ¿Estaré solo?
¿Se fugarán los pasos y los gritos?
¿El silencio nocturno que semeja
el fin de un temporal es mi destino?



Tal vez pase, no sé, puede, quién sabe;
pero aun suena la eterna cantinela
¿Qué es la constelación?
¿Por qué la luna...?
¡Yo no quiero, Mamá, que no está buena!

sábado, 10 de octubre de 2015

Lo nuestro.

Se me ocurre que el sol en la salina
refleja intensamente la pereza
y también al amor, que es como empieza.
 
El sabor, ese brillo, los olores
entre salado y ocre, la dulzura
ese raro fulgor, esa locura,
ese rosa flamenco, la ternura
de su suave ondular en el paisaje...
 
Se me ocurre que el mar, un día de playa,
es distinto en verano que en invierno,
pero es también amor en su concepto:
Un día abarrotado, multitudes y gritos,
desnudez sin cubrir, disimulada
tan solo por harapos coloridos
que no son sino parches adheridos
a la oferta de un cuerpo enardecido...
pero hay días de invierno soleados,
y también los hay grises y gloriosos,
y tender una mano en un bolsillo
escuchando el silencio de las olas
que es murmullo secreto, que perdonas
porque al cabo de un tiempo ya ni existe
porque de tanto oírlo es parte de uno.
 
Se me ocurre que el bosque es como un cuento,
en el que dos personas se conocen,
con árboles, senderos, con sus ramas,
con sus frutos eternos, con sus armas.
Porque entras en él y ya es distinto
que aquella última vez en que dejaste
que tus pasos vagaran sin camino.
 
Se me ocurre, mi amor, que lo eres todo,
que ya sólo tenerte me hace otro,
que ya no soy más yo, que soy nosotros,
que no importa que sea día o noche,
que ni mar ni montaña ni meseta
que todo está en nosotros y en las manos
que tan ´solo al unirse nos consuelan.

viernes, 9 de octubre de 2015

Anhelo

¿Por qué es todo tan difícil?
¿Acaso nadie es consciente
De lo fácil que es lo fácil
Si se busca alegremente?

¿A qué viene esta miseria
De moral que nos aqueja?
¿Es que no se han dado cuenta
Del valor de la belleza?

¿Por qué buscamos dinero?
¿Es que nadie quiere ver
Que es aun más importante
Ser tú mismo que tener?

¿Es que nunca cambiaremos?
¿Seguiremos anhelando
Poseer lo innecesario
Y no seguir avanzando?
 
 
¡Quítame, Dios, lo superfluo!
¡No lo quiero! Dame algo
Que o me haga mejor persona,
O que me impulse a intentarlo.

Ayúdame a abrir un libro,
Déjame salir al campo
Y seguir con mi familia
El sendero de los sabios.

Y por favor, no permitas
Que la basura me llene.
Y enséñame que es más hombre
El que quiere que el que tiene.
 
Publicado en Lluvia Fina el 16 de Abril de 2013.