domingo, 9 de noviembre de 2014

El reloj de la Plaza de España. Las diez de la noche.

Como un surtidor de amargura,
como un ocaso prendido en mi retina
que me impidiera ver amaneceres,
como la sombra de un bosque espeso
que me retrotrae eternamente
hacia al agrio sabor de una traición.

Como una eterna noche en la que no hay luna
en la que añoras distinguir la oscuridad,
pues te haría sentir que aun quedan luces.

¿Dónde han quedado los días felices
en que el sol siempre salía y se ponía
por el mismo sitio?

El candor ya se ha apagado
y el cinismo es la esencia de mis actos,
constantemente desconfiado, silente, alerta...
ojalá pudiera llevar mis pasos por el camino oculto
que lleva a los dorados días
en que nada importaba
y todo era puro, bello y mágico.

Porque mire adonde mire
todo está lleno de luces con sus sombras
hasta que mis pensamientos se estancan
en aquellos tiempos en que lo más acre
era una regañina o un suspenso.

Ya no queda nada de aquel yo,
y sé que nunca volverá a pisar estos caminos
que me llevan al último atardecer,
pero me gustaría que Dios me permitiera
sentir en la sangre de mi sangre
que hace tiempo los días acababan
con unas campanadas y una nana.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Versos de un soldado.

Diecisiete de octubre,
una hoja en blanco.
el sol de otoño, cálido y brillante
se acerca hacia poniente:
Es media tarde.
Inconcluso en mi oficio de soldado
intento relajarme;
ni las moscas
ni un olor a almazara, penetrante,
me permiten perder el sentimiento
de ser un pez muerto en las arenas de El Alquián.
Porque llegar a mí es muy fácil en lo bueno,
y también es muy fácil en lo malo.
Mi alfanje agarro firme mientras llega
la embestida final: Allá a lo lejos
el Reyno de Almería y una flota
que apenas se recorta entre la niebla,
y no puedo dejar de preguntarme
¿Sera flota enemiga o salvadora?
Porque si es lo primero
ya ha llegado mi hora.
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En la hora postrera
de una infernal jornada
espero el momento en que el pájaro de hierro
nos transporte de vuelta a nuestra nave.
Dejo atrás el polvo,
salado del sudor de las legiones
y levo anclas hacia las Columnas de Hércules,
con la certeza de que esta vida en constante guerra
protege la paz de nuestros hijos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Dique.

¿Hasta cuando la insidia?
Ha llegado el momento del no rotundo,
de la lanza y la antorcha y la firmeza.
Quedan todavía muchos cantos
de sirena torciendo nuestro rumbo
y después de escucharlos no debemos
variar nuestro timón. Y no podemos.
Porque llegará un día en que los diablos
vendrán con sus ofertas zalameras
que causarán sonrojo, y sus lisonjas
debemos acallar para sentirnos
peor que los demás, pero es la forma
en que al fin llegaremos a la meta.
Un día faltaremos a los nuestros
y en nuestra vanidad necesitamos
saber que seremos recordados;
es justo por lo tanto ser honrados.

miércoles, 22 de octubre de 2014

De sal y polvo

De sal y polvo,
de sudor y de pena es el camino;
de derrotas, avances, tropezones
y de algún paso atrás, amargo cáliz.
Por eso es triste ver a alguien que baje
tan incierto el futuro es en los lindes.

sábado, 18 de octubre de 2014

De mañana

En un cable en mi calle hay colgado de un pájaro un nido
desde allí siempre asoma orgulloso ese macho que pía;
Un gorrión carbonero que dice orgulloso "soy padre"
al que nadie hace caso en la calle.
 
Una madre aun dormida con su hijo prendido del brazo
se dirigen despacio a la escuela en la que ella lo deja
un frutero se cruza y la mira de arriba hasta abajo
suena el claxon de un coche en la acera.
 
Y ese hombre que siempre me cruzo y que nunca saluda
y esa chica coqueta que siempre se yergue a mi paso
y el del bar de la esquina que está colocando las mesas
me acompañan de nuevo en mi ruta.
 
 
 


martes, 7 de octubre de 2014

Cuarto de luna creciente

El viento de Levante
y un cuarto de luna creciente
me tuvieron despierto pensando que ya no soy tuyo.
¡Qué pena más grande!
Egoísmos que siempre se enfrentan
que lo mío es mejor y lo tuyo no importa, seguro.
Y tú respirando
soñando seguro con algo
que a mí no me implica y tampoco me importa.
La luna menguante
y un frío Poniente que venga
puede ser que se lleven lo nuestro y que ya nunca vuelva.

sábado, 4 de octubre de 2014

Mente en blanco

Un pasto de verde fosforescente,
una nube anaranjada en el ocaso,
las primeras estrellas en el cielo.
No me gusta este tiempo en el que vivo,
cargado de egoísmos, de torpeza,
y de falsas certezas.
Y ahora que dicen que los hombres ya sabemos leer
Yo me pregunto, atónito ¿De que nos sirve
si somos incapaces de entender lo leído?
Nos muestran un anzuelo con un cebo
y lo mordemos,
creyéndo que hemos dado con la clave,
sintiéndonos eternos.
Después llega el momento, se repite
un drama de gigantes proporciones
y vemos en las cárceles a amigos
por no ser lo que deben,
y llevamos un exiguo ramillete
a la fosa en que reposan las cenizas
de nuestros allegados.
Pero no lo temimos: Nunca vemos
al más fiero caballo de los cuatro jinetes:
La guerra ya ha llegado y hay traidores,
también hay enemigos,
y hay espías...
nosotros lo negamos: Qué disgusto
perderse el gran partido de mi equipo,
los pechos de una actriz venida a menos,
las copas de los viernes...
Cuando estemos atados a este mundo
con la cadena al cuello de la guerra,
sin mayor libertad que un pajarillo
metido en una jaula,
entonces pensaremos que de acuerdo,
que hay sables levantados;
confundimos su ruido con bravatas...
y nos equivocamos.